
Cañones apuntando al norte de la ciudad
Texto: Jorge Emilio Alba Oliveros
Fotos: Adrián Legrá y de archivo
Baracoa, Guantánamo, 6 may.- En el año 1515, la Ciudad Primada dejó de ser la capital de Cuba, motivo por el cual pierde en gran medida su importancia como principal centro comercial y político de la isla; el abandono fue promotor de la futura transformación en centro de reuniones de corsarios, piratas y filibusteros.
Tres fortalezas, equipadas de suficientes armamentos, se erigen en los puntos de mayor importancia según su posición geográfica: El Castillo de Seboruco, que se construye en la parte más alta; el fuerte de La Punta, ubicado en la entrada de la Bahía, y la fortaleza de La Punta de Esteban, que controlaba a su vez la entrada y salida de los navíos a la ensenada del Miel.

Museo Matachín
Esta última fortaleza, conocida como Matachín, y que actualmente funge como Museo municipal, se ha convertido en la principal institución cultural de la Primera Villa de Cuba.
Parte del arsenal histórico de esta ciudad, que subyace desde su cultura precolombina y todo el proceso social que ha acontecido hasta nuestros días, se resume entre los muros y cañones de la legendaria fortaleza Matachín, convertida en museo el 18 de octubre de 1981.
Alejandro Hartman Matos ha sido el director de esta institución cultural en todos estos años, y revive con orgullo la arcana historia de esta fortaleza, desde sus orígenes hasta la actualidad.
¿Hartman, como la fortaleza de Punta de Esteban llega a convertirse en la institución insigne del municipio de Baracoa?
“Esta edificación no siempre fue un puesto defensivo;-asevera Hartmann- al instaurarse la seudorrepública en Cuba, lo que fuera bastión contra los piratas y luego cuartel de los soldados españoles en la Guerra de Independencia, sirvió como techo a un grupo de familias desamparadas que acudieron allí en busca de refugio.
“A partir de la falsa república y en todo el período prerrevolucionario, esta edificación se convierte en un solar; en una casa de varios desposeídos; en un lugar que por sus características la población lo llamó “El Castillo Maldito”.
“Así fue hasta que triunfa la Revolución y se restaura el Matachín por disposición del Partido y el gobierno del municipio, y cuando se crea la Ley 23 de los museos municipales, se dispone que esta fortaleza militar sea la seleccionada para el museo de la localidad”. ¿Cuáles han sido los principales logros del museo en todos estos años?
“Para mí, más de veinte años encierran innumerables horas de desvelo, de búsqueda incesante, e investigación profunda; ahí está el amor hacia lo tuyo, hacia lo nuestro, a lo que es de todos.
“En todo este tiempo hemos sido una entidad ideopolítica, formadora de las nuevas generaciones, y un centro de información para quienes se interesan por la historia local.
“Aquí cientos de niños, adolescentes y jóvenes han aprendido de la savia histórica, de sus raíces y tradiciones, y sobre todo a tener orgullo y sentido de pertenencia de vivir en Baracoa, este ha sido y será siempre nuestro principal objetivo”.
El Museo Matachín es el hontanar cultural de la Primera en el Tiempo, del cual ha brotado todo el trabajo de preservación histórica de la localidad y de su patrimonio cultural. ¿A qué obedece este mérito?
“El mérito parte del esfuerzo de sus trabajadores, -afirma Hartmann- quienes han movilizado en todos estos años a niños, jóvenes y adultos en función de la investigación, y de la necesidad de conocer la cultura y la historia local”.
“No quisiera dejar de señalar que la mayor parte de las piezas que atesoramos las ha donado el pueblo de Baracoa, lo que ha contribuido a la formación estética y cultural de las generaciones presentes y futuras”.

En la Pseudorrepública este lugar se le conoció como el "Castillo Maldito"
La historia de esta añeja construcción, que se llamó por primera vez La fortaleza de la Punta de Esteban, luego El Castillo Maldito, y finalmente, El Matachín, nombre del barrio que le es aledaño, se ha convertido, en el bregar del tiempo, en parte del patrimonio arquitectónico y cultural no sólo de Baracoa, sino de Cuba y el mundo.
Matachín es una institución vanguardia, un paradigma entre los colectivos del sector cultural de Baracoa y baluarte del trabajo comunitario en esta antiquísima ciudad.

El museo por dentro